Cuando estás sobrecargada, el autocuidado puede parecer otra obligación. Por eso una rutina breve puede funcionar mejor que un plan perfecto.
Cinco minutos para el cuerpo
Estira, camina, mueve los hombros, respira de forma lenta. No necesitas entrenar; necesitas salir del estado de inmovilidad.
Cinco minutos para ordenar
Elige una superficie, una bolsa, una bandeja de entrada. Terminar una tarea pequeña devuelve sensación de capacidad.
Cinco minutos para escribir
Escribe qué estás sintiendo, qué necesitas y cuál es la próxima acción posible. No intentes resolver tu vida entera.
Cinco minutos para algo que te haga bien
Té, música, silencio, sol, una llamada, una ducha, una página de un libro. Algo simple que recuerde a tu cuerpo que tu vida también contiene cuidado.